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AQUABLATION: Uno de los últimos avances en técnicas mínimamente invasivas para tratar la HBP es la hidroablación prostática robótica

Décadas de campañas de concienciación han conseguido que la mayoría de las mujeres incorpore a sus rutinas la visita periódica al ginecólogo. En contraste, apenas un 10 % de los hombres visita regularmente al urólogo para revisiones preventivas, en especial de la próstata, esa “cosa” exclusivamente masculina que es una de las grandes desconocidas más allá de los problemas de salud que genera.

Cuando oímos a alguien decir “me han operado de la próstata” suele querer decir que se la han extirpado, lo que lleva a la pregunta recurrente de “¿para qué sirve entonces si se quita y no pasa nada?”, sospechando que su existencia es una especie de maldad o anomalía de la naturaleza con la anatomía masculina. Pero sí que sirve y sí pueden pasar cosas cuando te la quitan. Hay que hacer pedagogía para que aumente el conocimiento sobre esta parte del cuerpo.

¿Qué funciones tiene la próstata?

La próstata es una glándula del sistema reproductivo masculino situada bajo la vejiga que cumple una triple función:

– Reproductiva. Produce muchos de los componentes del líquido seminal en el que nadan los espermatozoides, especialmente proteínas como el PSA, que licúa el semen, y oligoelementos (entre ellos el magnesio, que le da el aspecto lechoso).

-Eyaculación. Durante el coito (o la masturbación), la próstata es una de las estructuras anatómicas que participa en la eyaculación. Es un mecanismo complejo que se lleva a cabo en 2 fases: emisión y expulsión. Todo ello para lograr la salida del semen a través de la uretra.

-Protectora. Algunas sustancias que segrega la próstata tienen propiedades bactericidas. Además, la glándula es una barrera mecánica frente a la entrada de patógenos del exterior. Este es el motivo por el cual las infecciones de orina son mucho menos frecuentes en los hombres que en las mujeres, además de por tener una uretra más larga.

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Con diferencia, la principal patología por frecuencia de esta glándula es el agrandamiento o hiperplasia benigna de próstata (HPB). Afecta en mayor o menor medida a la mitad de los hombres a partir de 50 años, porcentaje que aumenta a 8 de cada 10 en mayores de 80. Dada su posición bajo la vejiga y rodeando el conducto urinario (uretra), cuando la próstata crece más de la cuenta (hiperplasia) produce una obstrucción que altera, dificulta o impide orinar con normalidad.

Los síntomas más habituales son:

-Ganas de orinar urgentes y frecuentes que en muchos casos obligan a despertarse por la noche e interrumpen el sueño.

-Problemas para comenzar a orinar o hacer sólo unas gotas.

– Un flujo de orina débil, lento o que termina y empieza varias veces.

-Ganas de orinar, aunque se haya hecho recientemente.

-Pequeñas cantidades de sangre en la orina.

Los casos más leves de hiperplasia benigna de próstata pueden tratarse con cambios en el estilo de vida o medicamentos, que reducirán los síntomas. En los casos más avanzados, tradicionalmente la solución pasaba por la cirugía, pero los avances médicos más recientes posibilitan intervenciones mínimamente invasivas igualmente eficaces y, lo que es muy relevante en esta patología, que logran reducir el riesgo de sufrir efectos secundarios adversos como la disfunción eréctil: la temida “impotencia”, incontinencia urinaria y eyaculación retrógrada.

La aquablation

Según explica el doctor Enrique Rijo, responsable de la unidad de próstata del servicio de urología del Hospital Quirónsalud Barcelona, uno de los últimos avances en técnicas mínimamente invasivas para tratar la HBP es la hidroablación prostática robótica con agua guiada por ecografía, también conocida como aquablation. Consiste en la destrucción del tejido prostático mediante un chorro de suero fisiológico a temperatura ambiente y a gran velocidad, sin necesidad de incisiones (se hace a través de la uretra) y totalmente robotizada.

“El cirujano planifica previamente la operación mediante un ecógrafo transrectal. Así se puede medir el tamaño de la próstata y establecer cuáles son los límites de las estructuras anatómicas importantes que se han de preservar. Una vez decidida cuál es la zona de ablación que se va a realizar, es un robot el que la lleva a cabo de forma automática, lo que evita el error humano”, explica el doctor Rijo. Uno o dos días después de la intervención, el paciente es dado de alta sin necesidad de sonda.

No menos importante es que la técnica aquablation evita por completo el riesgo de provocar disfunción eréctil. “Al no utilizar ningún tipo de fuente de calor, es posible preservar mucho más la cápsula prostática. Otras técnicas la pueden acabar dañando, provocando de forma ocasional una disfunción eréctil. Este riesgo con la hidroablación no existe”, señala este especialista.

Medio: La Vanguardia

Sección: Salud

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